Después de un par de semanas de ausencia, heme aquí de regreso. Espero que en este tiempo se les haya apaciguado la bilis ocasionada por la playera de mi compañero de trabajo. Sé que a algunos de ustedes les hubiese encantado darle al susodicho una calentadita de proporciones tales que hasta el mismísimo Fabiruchis se hubiese sentido afortunado de no estar en sus zapatos (o en su playera, si a esas nos vamos). No hay que tomarlo tan a pecho. Al fin y al cabo, beaners somos y en el camino andamos.
Manejando en Australia

Una cuautemiña para festejar
Así es. Desde hace un par de semanas tengo mi licencia probatoria nivel 2. P2, para los cuates. Y fueron en verdad P2 para obtener la licencia: invertí cientos de dólares en clases de manejo (Tony lamenta el hecho de que se le acabó su gallinita de oro) y perdí mucho cabello por los nervios pero al final lo logré. Y lo mejor: desde el fin de semana pasado ya tengo coche de la compañía. El día que recogí el coche en la oficina, por alguna extraña razón todos se aseguraron de salir al menos media hora antes que yo. Los notaba nerviosos. Quien sabe por qué.
Después de varios días de manejar por las calles de Melbourne, les puedo decir con la mano en el corazón tres cosas:
1) El GPS es el mejor invento del hombre blanco después de la muñeca inflable (sin él nunca hubiera salido ni del estacionamiento de la oficina).
2) Ya se me había olvidado lo absolutamente maravilloso que es no tener que usar transporte publico y tener que esperar por el pajuelero tren por 20 minutos.
3) Para un chilango como yo, lo difícil de manejar aquí consiste en comportarse como una persona civilizada. Y comprender que los demás (al menos en su gran mayoría) son gente civilizada.
No cabe duda que lo único que Australia tiene en común con México es que ambos países son región cuatro. Lo cual es genial, ya que puedo ver la serie completa de videos de yoga de Alejandro Maldonado que compré pirata en el bazar de Lomas Verdes (ahora sí me voy a poner bien Mama Dolores este verano). Fuera de eso, las diferencias entre ambos países son brutales. Y ninguna diferencia es tan desconcertante para un chilango como manejar en Australia. Por ejemplo:
Todos ponen sus luces direccionales para cambiar de carril o dar la vuelta. Y lo más curioso: ¡Los demás automovilistas te dan el paso! ¿Dónde se había visto eso? ¿Dónde está su honor como automovilistas?
Nadie se te mete, no te echan lámina, rara vez tocan el claxon y en general respetan los límites de velocidad. Y no me la van a creer: ¡Aquí respetan a los peatones!
¡No es justo! Aquí en Australia me han despojado de uno de nuestros más grandes placeres que tenemos los chilangos al manejar: corretear peatones. ¡Qué aburrido es tener que darle el paso a la viejita o a la señora con carreola en la esquina, cuando en México podría jugar al corre que te alcanzo! ¡Qué tiempos aquellos, Don Filemón, cuando centraba a los peatones usando el emblema del cofre! ¡Qué épocas aquellas en que las viejitas valían 5 puntos, las señoras con bolsas del mandado 10 puntos y los tragafuegos de las esquinas 15 (cómo corrían los condenados)!
En fin, esos pequeños placeres al manejar me han sido vedados. Ahora la luz verde significa siga y la roja significa alto. Que hueva.
Desafortunadamente mi amada esposa no está aquí para disfrutar del nuevo automóvil: Hace casi una semana que me dijo que iba por tortillas al supermercado y no la he vuelto a ver desde entonces. Lo último que supe es que está en la ciudad de México. Nayeli, si estás leyendo esto, quiero decirte que puedes quedarte con tu mami el tiempo que quieras, no hay tos (al fin y al cabo soy soltero y con auto nuevo). Lo único que te pido es que me digas:
¿¿¿¿Dónde diantres guardas el papel higiénico?????



6 comentarios:
Bienvenido, en hora buena, que gusto leer de ti nuevamente, y ver que ya tienes medio de transporte, uno no sabe lo que tiene hasta que no lo tiene.
Las personas que no te conocen pueden pensar que así manejabas en México y la verdad es que diste muestras de ser un caballero, lo sé porque me consta.
Bety Mármol
Me agrada la forma en que escribes y el humor con que lo haces.Que bueno que regresas.
Felicidades.
PM
Hola Sergio:
Te lo paso al costo.
Dice mi madre que aun cuando ya pertenece a las fuerzas juveniles del INAPAM (antes INSEN), considera un verdadero acto de injusticia que un tragafuegos valga 15 puntos y las viejitas 5. Que más vale que le pongas remedio a ese asunto.
Saludos,
Castorena.
Hola, Eduardo. Los tragafuegos valen 15 puntos porque el nivel de dificultad para plancharlos exitosamente es mucho mayor. Son muy agiles y esquivan los autos facilmente, ademas de que son como de hule y rebotan cuando los golpeas. Finalmente, cuando se ven acorralados, pues...te escupen fuego o gasolina en la cara.
Saludos...
Oye, el comment anterior se fue equivocado.
Ahora, ya en serio, de veritas no es tan canijo manejar del otro lado? En serio te lo digo, es que no mencionas nada al respecto.
Saludos!
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