martes, junio 23, 2009

Mi Pelón Pelo Rico

Es oficial. He caído en las garras del terrible síndrome del jamaicón. Prueba de ello es el hecho de que traje conmigo, directito de tierras technocas, 40 sobrecitos de sopitas Knorr, una caja de Pelón Pelo Rico, una bolsa de Miguelitos, 2 paquetes de chocolate, dos frascos de mole Mayordomo, una caja de Almon Ris, otra de Pulparindo y una más de Halls Lemonliptus, dulces de Puebla (comprados en Liverpool; ya que por una triste ironía en Puebla ya no hay dulces) y una olla express de 5 litros (a petición expressa de Nayeli). Sin mencionar una botella de Agavero y otra de mezcal oaxaqueño. Ya se podrán imaginar la odisea para transportar todo esto. Sólo me faltó llevar todas estas viandas en cajas de huevo Bachoco amarradas con mecate.

Llego al mostrador de Mexinaca y la señorita me hace saber que llevo 3 kilogramos de sobre equipaje. Inmediatamente puse mi más sufrida cara de flatulencia constipada cuando me indicó que serían 150 dólares americanos por esos kilos de más. Ni máiz, pensé, no vuelvo a pagar sobre equipaje. Así que abrí mi maleta para ver qué rayos podía dejar atrás. Los 40 sobres de sopitas Knorr se desparramaron sobre el piso mientras buscaba frenéticamente la máquina para hacer tortillas. Un maletero que había desayunado Cepillín esa mañana me dijo: “con razón no encontré sopas en el super ayer: ¡usted se las llevó todas!”. Ja ja. Al final tuve que dejar atrás 2 botellas de mezcal de medio litro, dos frascos de mole y mi maquina de tortillas. Amarré de nuevo mis cajas de huevo y pude documentar sin pagar el sobre equipaje, pero pagando el precio de parecer paisano de regreso al otro lado (lo cual, ahora que lo pienso, es exactamente lo que era).

Ahora, mientras saboreo el enésimo Pelón Pelo Rico del día, me pregunto si sobreviviré sin Pulparindos cuando éstos se me acaben. Mientras tanto, estoy desquitando la friega de transportar la méndiga olla express. Este fin de semana comemos frijoles charros. Esperen noticias.
(Nota para todos aquellos que no radican en tierras aztecas: El Pelón Pelo Rico es un tipo de golosina hecha a base de tamarindo y chile. Cualquier otra cochinada que hayan pensado está equivocada.)

lunes, junio 22, 2009

SuperObama!

Este video me recuerda las grandes esperanzas que el pueblo de México tuvo en Vicente Fox. Espero que en este caso, Obama no decepcione igual que Chente decepcionó a México. Por el bien del mundo.
Y conste que soy apartidista, apolítico y apático. He dicho.

http://sendables.jibjab.com/originals/hes_barack_obama

martes, junio 16, 2009

Ser naco es chido down under

No se dejen engañar por las líneas ingeniosas e inteligentes que éste su humilde bloguero plasma con irregularidad aquí. La realidad de las cosas es que siempre me he considerado una persona normal y (he de admitirlo) bastante aburrida. Así es: una tarde de domingo conmigo es más aburrida que chutarse el Canal del Congreso a las dos de la mañana. No es sorpresa alguna, por lo tanto, que mis estadísticas de bateo con las mujeres hayan sido histórica (e histérica) mente deprimentes. Si no me creen, sólo pregúntenle a Nayeli cómo fue que nos conocimos. Seguramente les dirá que a la media hora de conversación buscaba desesperadamente un pretexto para salir corriendo y reunirse con sus recién conocidas amigas (ninguna de las cuales bajaba de los 50 años). Exceptuando a Ana Gabriela Guevara, jamás había visto a una mujer correr tan rápido.

Así es que cuando alguien me comentó hace unas semanas que yo era una criatura exótica en este país, comprendí que había que aprovechar la coyuntura y tomar al toro por lo cuernos. Al grito de atáscate que hay lodo, Australia representa una gran oportunidad para reinventarse. Y lo mejor de todo: cualquier barbaridad que pueda yo cometer o decir la puedo justificar alegando diferencias culturales insalvables.

De manera que he abierto las puertas de mi personalidad, permitiendo que toda mi naquez reprimida fluya libremente. Ser naco es chido en Australia y mientras más naco más exótico se es. El auto de la compañía está en curso de volverse el templo ambulante a la naquez que me habita: una mascarita del Santo cuelga del espejo retrovisor mientras que la defensa trasera porta orgullosamente una calcomanía de Blue Demon. La cereza del pastel constituye el hecho de que no he lavado el auto en dos meses (tal vez más). Zapatos y calcetines han sido reemplazados por huaraches de suela de llanta made in Janitzio, mientras que las camisas tipo Dockers han cedido su lugar a la playera del Chapulín Colorado, Che-pillín y Estar Guars.

La intensidad de este arranque de naquez es directamente proporcional a mis años de vida acumulados. Cada hombre tiene derecho a vivir su crisis de los cuarenta como mejor le plazca, de acuerdo a sus deseos reprimidos y a su capacidad económica (y sobre todo al nivel de tolerancia de su abnegada pareja). Yo, por lo pronto, he decidido ser más exótico que la Tongolele en película de Tin Tan. Esperen más exoticidades de mi parte en próximas fechas. Por el momento estoy en proceso de comprar por e-bay una réplica exacta del Penacho de Moctezuma. De seguro que subo mis bonos portando tan exótico accesorio en la oficina. Y como hacen los bisteces: pssssssssssssss!

Mientras tanto, Nayeli sufre.

martes, junio 09, 2009

Happy just for today

Melbourne me ha recibido a mi llegada con una fría bienvenida. El invierno ha llegado al hemisferio sur y con él los días se han acortado terriblemente: apenas son las cinco de la tarde y es completamente de noche. Yo, cual pajarito madrugador, clavo el pico apenas se oculta el sol.

El frío me mata. No es precisamente Chicago; la temperatura en la ciudad difícilmente baja de los 3 grados centígrados. Sin embargo, al frío constante se le aúna el chipi chipi insidioso que no termina con la sequía, pero ensucia los automóviles y el buen ánimo de quienes andan a pie. El viento constante no hace mas que añadir insulto al daño. Por eso todo mundo anda jetón en esta epoca del año.

El sol se asoma de vez en cuando detrás de las nubes, y siento como si cada vez que asoma la cara nos lanza una sonora y burlona trompetilla, divertido al saber que no veremos gran cosa de él en los próximos meses. A sus trompetillas les respondo con una muy chilanga mentada de madre…el muy cobarde.

Mi viaje a tierras technocas fue una experiencia emocionalmente comparable a una montaña rusa. Y para acabarla de arruinar, mi reloj interno está hecho madres con tantas horas de viaje y con la diferencia de horario. Me tomará varios días readaptarme al horario australiano.

Sin embargo estoy contento: mi familia tiene salud nuevamente, tenemos trabajo y me acaban de pagar un dinero que me debían desde hace meses (y estoy estrenando una flamante Sony A700). No todo es miel sobre hojuelas en la vida pero, después de todo, nunca ha sido así en realidad. Así que como dice mi cuñado, feliz sólo por hoy. Mientras tanto, a falta de sol a ver si me caliento a base de mentadas.

Sergito sufre, pero feliz…

jueves, junio 04, 2009

De realidades alternativas

En el mundo de los comics, es común la idea de universos paralelos al nuestro, donde la realidad se desarrolla de manera distinta e incluso opuesta a la que conocemos. Así por ejemplo, DC Comics creó el Mundo Bizarro; planeta de forma cúbica donde sus habitantes siguen el Código de Conducta Bizarro, que reza: “¡Nosotros hacer opuesto a terrícolas!”, “¡Nosotros odiar belleza!” “¡Nosotros amar fealdad!” (que es como seguramente piensan algunos productores de Televisa…). En este mundo bizarro, existe una versión bizarra del mismo Supermán.
Comienzo este post en una tónica tan nerd debido a que, después de unos minutos de esforzada reflexión (resultado de no llevar nada de leer al baño), he llegado a la conclusión de que Melbourne es al universo conocido como el D. F. es al mundo bizarro…¿o es al revés?

Me ha quedado claro como el cristal que ambas ciudades son como el yin y el yang, como materia y antimateria, como positivo y negativo, como…

Bueno, creo que ya entendieron el concepto.

Y es que después de varias semanas en el DeFectuoso, de usar su sistema de transporte colectivo, de caminar sus calles y degustar su comida después de mucho tiempo, he podido hacer una evaluación objetiva sobre las características de cada ciudad. Y lo interesante es que pareciera que estas características polarizan a estas dos ciudades en extremos opuestos del espectro, lo cual no es necesariamente desfavorable para el D. F. en todos los casos. Al hacer esta evaluación, me siento como aquél que tiene dos amores; dos mujeres que por teoría de conjuntos suman todas las virtudes que una sola por sí misma no tendría. Una es buena madre y ama de casa, mientras que la otra es amante y aventurera (chale, creo que de esto hasta José José tiene una canción…). El D. F. tiene tantos contrastes que mi relación con ella se ha vuelto de amor-odio. A veces es difícil decidir si la amo o la detesto.

- Por ejemplo, del D. F. amo su historia que se remonta a tiempos antiquísimos. Me encantan sus museos y edificios del centro histórico. Me fascinan los diferentes barrios como La Roma, La Condesa, Coyoacán, etc, cada uno con su historia particular (en el caso de Coyoacán, por ejemplo, su historia se remonta a tiempos prehispánicos). La riqueza y colorido de sus plazas, mercados y calles es alucinante. Por comparación en Melbourne, mi universo alternativo, sus habitantes ni siquiera podrían soñar con la riqueza histórica, arquitectónica y cultural que existe en el D. F. En Melbourne, todo es bello (a su manera), pero plano y de colores apagados. Su historia moderna apenas se remonta a 1835, cuando fue explorada por el explorador John Batman, lo cual significa que la ciudad tiene no más de 174 años de antigüedad; mucho menor que la del D. F. Y si consideramos el periodo prehispánico, la brecha se agranda aún más. Esto hace que en Australia a cualquier cabañita pajuelera con 100 años de antigüedad ya la cataloguen como monumento histórico. Qué hueva.

- Sin embargo, del D. F. aborrezco la contaminación, el caos vial, la corrupción, la inseguridad, el aroma a cloaca de algunas zonas (como el área del aeropuerto) y la omnipresencia de bolsas de plástico, botellas de refresco vacías y bolsas de papitas tapizando las calles. En el mundo bizarro de Melbourne el aire es mucho más respirable, las calles son mucho más limpias y definitivamente se puede salir a la calle con la relativa seguridad de que no vas a ser asaltado…a menos que seas hindú, claro (¿tal vez ellos representan una discontinuidad en el entramado espacio-tiempo del mundo bizarro?).

- En el D. F. encuentras de todo y a toda hora: los centros comerciales permanecen abiertos hasta las 8 o incluso las nueve de la noche. En Melbourne dan las 5 de la tarde y buena suerte si quieres irte de compras.

- En el D. F. es relativamente fácil y barato contratar los servicios de un cerrajero o una empleada doméstica. Buena suerte si en Melbourne pretendes contratar a alguien que te haga la limpieza una vez por semana. Seguramente esa persona gana mucho más que tú y ni siquiera estudió una licenciatura…como tú. Yo aún no me repongo del trauma de hace un año.

- El servicio de transporte público en Melbourne es limpio y (aunque cada vez menos), eficiente. En el D. F., los microbuses y autobuses urbanos, así como taxis piratas tienen secuestrada a la ciudad.

En fin, así podría seguir enumerando ad infinitum todas las virtudes y defectos de cada ciudad. Es claro que en el último par de años he llegado no sólo a valorar las cosas buenas de mi ciudad de origen, sino a ser más crítico con sus defectos. En el caso de Melbourne, mi nueva amante, estoy conociendo sus mañas y vicios. No hay duda que en la vida no se puede tener todo y por ello se debe buscar un balance adecuado entre lo bueno y lo malo. Por el momento, en un par de días regreso a Melbourne, donde todo es lo opuesto (literalmente) a la Ciudad de México. La cuestión es: ¿cuál ciudad representa el mundo “normal” y cuál el Mundo Bizarro? ¿No es la normalidad un estado subjetivo?

Mejor dejo de escribir y me voy a descansar. Ya no sé ni de que lado pega el diurex a estas horas de la noche.