sábado, diciembre 19, 2009

Hola Mexico Film Festival

¡Qué alivio! Recién acabo de ver Arráncame la Vida junto con mis amigos Australianos y no tuve la necesidad de usar la bolsa de papel que ya tenía lista. Al contrario, resultó ser una muy buena película que parece ha tenido gran aceptación en el festival. La Talancón está excelsa y Giménez Cacho se muestra como un gran actor.

Esperemos que el año entrante el festival muestre películas de calidad más consistente

viernes, diciembre 18, 2009

Hola Mexico Film Festival


Del 15 al 20 de diciembre se lleva a cabo en Melbourne el festival de cine mexicano Hola México. Este festival también visita el resto de las ciudades australianas más importantes. Justo el día de ayer Nayeli y su charro negro asistimos a la exhibición de la cinta Conozca la Cabeza de Juan López y mientras escribo estas líneas me encuentro tomando un café esperando que den las siete de la noche para entrar a ver Arráncame la Vida.

El festival incluye películas como Los que se Quedan (documental de Juan Rulfo), Una Película de Huevos 2, Sin Nombre e inclusive la película icónica del cine mexicano de principios del siglo 21: Sexo Pudor y Lágrimas.

Como les comenté anteriormente, al día de ayer tuvimos la desgracia de asistir a la proyección de Conozca la Cabeza de Juan López. Ay de mí. Sergito sufrió en serio. Cañón.


Tengo que admitir que fui yo quien escogió semejante bodrio, atraído por la sinopsis del sitio web. Peor película creo no haber visto jamás. Y créanme, he visto suficientes churros como para poner mi propia chocolatería. Trama ridícula, efectos especiales de tres pesos (tipo Santo Contra las Mujeres Vampiro) y actuaciones dignas del peor estudiante del Centro de Capacitación de Televisa.

No quiero mencionar el fuerte sentimiento de pena ajena que nos acongojó durante toda la película. Ahora vamos a ser conocidos en el mundo por el narco, el sombrero de charro y pésimas películas. Por qué La Cabeza… y Una Película de Huevos 2 son dignas de ser exhibidas en festivales internacionales de cine, es un misterio oscuro y siniestro que escapa a mi comprensión. ¡Tin Tan, vuelve, por favor!

En fin, hoy voy a ver “Arráncame la Vida” con nuestros amigos australianos Laura y Scott. Me han recomendado mucho la película, así que tengo fe en que no tendré que salir de la sala de cine con una bolsa de papel en la cabeza. Esperen noticias.



Fin de 2009


¡Por fin son vacaciones! Como dijera Alice Cooper: school's out for summer! Hoy fue mi último día de trabajo del 2009. En un par de días nos lanzaremos prestos a la isla sur de Nueva Zelanda. Pasaremos unos días en Queenstown y Christchurch. Ya me hace falta.

Lo anterior quiere decir que no escribiré en un par de semanas. Espero hacer el siguiente post en la primer semana del 2010. Así que mientras tanto que pasen una feliz Navidad y todo eso.

Grinch nací y Grinch moriré.

miércoles, diciembre 09, 2009

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sábado, noviembre 28, 2009

La Sexpo

Advertencia: Manden a sus hijos a dormir en este mismo instante, porque este post es sólo para adultos y algunas fotos son algo explicitas (solo tantito)...

Del 26 al 29 de noviembre en Melbourne se presentó la Sexpo en el Melbourne Exhibition and Convention Centre. Pongámoslo así: es Disneylandia para adultos. Naye y su charro negro estábamos en la disyuntiva: ¿iremos al cine, o a la Sexpo? Curiosos que somos, nos decidimos por la segunda opción; todo sea por obtener material de calidá para este su blog…que todo este sacrificio sea por ustedes, amados lectores.

Caminamos por pasillos y pasillos donde se podía comprar cualquier cosa relacionada con el sexo: ropa, disfraces, látigos, cadenas, bozales y juguetes de última tecnología que hicieron que me ruborizara como núbil colegiala. He de admitir que vimos artilugios que no tengo ni la más pálida idea de para qué servían (algunos parecían sacados de una de las películas de Saw). Otros de ellos eran sumamente estilizados y bien podrían ser usados como adornos en la sala de la casa sin ningún problema, de lo bonitos que estaban (algunos inclusive eran de cristal…no entraré en detalles). En una ocasión nos acercamos a un stand donde vendían lo que yo inicialmente pensé que era un dispositivo bluetooth manos libres para el celular. Yo que soy fan de la tecnología, inmediatamente intenté denodadamente colocar el aparatito en mi oído. Después de un par de minutos de infructuosos esfuerzos, un muy amable y sumamente gay joven se nos acercó a explicarnos con lujo de detalle el uso apropiado de dicho dispositivo. Me explicó que, efectivamente, se trataba de un dispositivo manos libres pero que lo estaba intentando colocar en la embocadura incorrecta…

Por unos cuantos dólares, la gente podía tomarse la foto con su stripper favorito(a) o con la actriz porno de moda. Hubo también desfile de modas (si se le puede llamar así) a cargo de la línea marqués de Sade (el nombre me pareció bastante predecible).


¿Alguna vez escucharon de aquellas personas discapacitadas que pintan sujetando el pincel con los dedos de los pies o con la boca? Bueno, pues este tipo, que se hace llamar Pricasso, usa algo más. A partir de entonces, se me ocurrió la idea de que yo podría dedicarme a pintar casas a domicilio en mis ratos libres y tener un ingreso extra…



Y cuando dije que era como Disneylandia para adultos, lo dije en sentido literal. Con todo y paseo por la casa del terror…sexual.




Pero lo mejor de la noche fue el concurso de aficionados. Básicamente, se trata de que cualquiera puede subirse al escenario y hacer strip tease frente a cientos de desconocidos. El público hace las veces de jurado al más puro estilo Chabelo y escoge al mejor. ¿El premio? Dotación completa de preservativos japoneses y la satisfacción de haberse soltado el pelo (y el cabello) frente a cientos de desconocidos. Uno nunca sabe: entre la multitud podría estar el jefe o la vecina apoyándote. Los hombres dieron un espectáculo realmente lastimoso. Por respeto a los lectores no publicaré las fotos de tan patético desempeño.

Como última sorpresa, al salir nos dieron gratis nuestra dotación de revistar eróticas que para mi desazón Nayeli arrojó a la basura al llegar a casa. Esta noche me escapo a hurgar en el bote de basura cuando se duerma…

Yo recuerdo que La versión chilanga de este evento se llama “Expo Sexo y Entretenimiento” y se realiza todos los años en el Palacio de los Deportes. Aunque mucho me temo que los australianos se encuentran a años luz de nosotros. No me quejo: el taco de ojo estuvo muy bueno tanto para Naye como para mí. Esperaremos con impaciencia la Sexpo del año entrante.

Mientras tanto, ya me puse a practicar mis pasitos de baile para el concurso de aficionados del año entrante. Pondremos el honor mexicano muy por lo alto. Mi madre estará tan orgullosa de mi...

jueves, noviembre 19, 2009

Ser naco es chido II

Para aquellos que aún no creen posible el grado de naquez al que puedo aspirar: sí tengo una imagen de Blue Demon en la defensa trasera del auto de la compañía:

Un llaverito del Santo en el espejo retrovisor:

Y una estampita de la Virgen en el medallón:


¡Soy un hitazo en la oficina y con los clientes que visito!

Próximamente: peluche fiusha en el tablero, camiseta del América cubriendo el asiento del conductor y la leyenda “critiquen, víboras” en la defensa trasera. Esperen noticias de mi divorcio en cuanto Nayeli se entere de mis intenciones…

A Wilson!!!!

El Melbourne Cup es una festividad que simplemente no entiendo. Para mí, es un pretexto para arreglarse cual pavo real por la mañana y terminar cual chachalaca por la tarde. Todo gira en torno a la socialité, la moda y sobre todo (muy sobre todo) el alcohol. Dicen que el Melbourne Cup es el evento que paraliza a la nación. En realidad la paraliza, la tira al piso y hace que pierda la conciencia en medio de una congestión alcohólica. Sólo le veo dos cosas buenas al Melbourne Cup:


1) las mujeres pierden el estilo en la vía pública y acaban con el vestido de sombrero y el sombrero de vestido.


2) Es día feriado en el estado de Victoria.

Y fue gracias a este dia feriado que nos tomamos un fin de semana largo (puente, como decimos en México) y lo pasamos con nuestros amigos argentinos Estela y Diego en Wilsons Promotory. Este lugar se encuentra en la parte sur de Victoria, justo en la puntita. El lugar es uno de los parques nacionales más populares en Australia. Este lugar, como muchos otros en el estado, está sujeto a constantes incendios. Sorprendentemente, la vegetación ha evolucionado adaptándose al fuego. Algunas plantas dependen incluso de él para su reproducción, y es increíble la rapidez con la que la región se recupera de un incendio. En este caso, el último ocurrió hace menos de un año.




La fauna del lugar es abundante y se vuelve más activa al caer el sol. De regreso casi atropellamos varios wallabies y canguros, un wombat y hasta un venado (¡en verdad! Al parecer se trata de una especie originaria de la India. Y no exagero: literalmente tuve que frenar en seco para no arrollar a estos bichos)

Las playas del lugar son increíbles. La mejor de todas se llama Squeaky Beach. La arena de esta playa es tan blanca y fina como la del Caribe, pero tiene la particularidad de que “rechina” cuando se camina sobre ella (de ahí el nombre). Aparentemente esto se debe a la composición de la arena.

Además de playas, existen algunas “montañas” (con apenas 700 metros de altura, para nuestros estándares son meros cerritos) y numerosas caminatas que van de un par de horas hasta varios días. Como podrán imaginarse, aquí se viene a caminar.



Y caminar....

Y después, caminar un poco más.



Nosotros hicimos una caminata de 8 horas (alrededor de 25 km). Iniciamos al mediodía y terminamos justo con el último destello de luz en el cielo. Les aseguro que llegó un momento que temí por mi vida. Y por alguna razón, no pude dejar de recordar la película de La Bruja de Blair. No sé por qué. Y lo peor, cuando se me ocurrió llevarme todo mi equipo fotográfico a este paseo (tripié incluido), nunca me imaginé la tremenda friega que me iba a acomodar. Ahora sé lo que sienten los camarógrafos de National Geographic. Y para terminar de jorobar el asunto, el día estuvo completamente gris (lo cual es muy bueno cuando se camina a lo buey durante ocho horas, pero fotográficamente es una desgracia si se quiere tomar panoramas). Afortunadamente regresé con mi equipo al otro dia y pude captar unas buenas tomas…




Le pido disculpas a Diego que esa noche intentó enseñarnos a jugar truco infructuosamente; Después de 25 kilómetros de caminata, lo único que yo quería era caer rendido cual tapa de excusado.


Así, Nayeli y su charro negro regresamos a Melbourne con ampollas hasta en los dedos chiquitos de los pies y lesiones en las rodillas (no exagero: así fue). Definitivamente esto de las actividades al aire libre como que no se me dan. Lo mío, lo mío, lo mío, es ser couch potato.

Sergito sufre (¡ay!…ya se reventó la pinche ampolla…)


jueves, noviembre 12, 2009

Mi maestra de secundaria me engañó!!!

Hace unos cuantos años (no demasiados), en mis épocas de secundaria, mi profesora de historia nos enseñaba cuáles eran las características de un país subdesarrollado o tercermundista y las de un país desarrollado o de primer mundo. Por ejemplo, se nos decía que un país subdesarrollado basaba su economía principalmente en la producción de materias primas básicas, las cuales vendía a países desarrollados que procesaban esas materias primas para luego venderlas de vuelta a altos precios. Recuerdo perfectamente que el ejemplo favorito eran los pantalones de mezclilla marca Guess: nosotros producíamos la tela que era exportada a Estados Unidos, quienes nos dejaban caer los pantaloncitos a precios exorbitantes (a menos que los compráramos de fayuca –contrabando- en el Bazar de Lomas Verdes). ¡Ah, qué tiempos aquellos, antes de las economías globalizadas, cuando Estados Unidos controlaba con puño de hierro y a punta de pistola las economías de los países latinoamericanos! Todo era más sencillo en esos tiempos.

No soy economista y mi entendimiento sobre temas financieros sólo es equiparable a mis conocimientos de ingeniería genética. Sin embargo, desde que vivo en Australia sospecho seriamente que mi maestra de secundaria me vio la cara de baboso.

Me explico.

Imaginen un país aislado del resto del mundo, donde el mercado más cercano se encuentra a semanas en barco. Piensen por un minuto lo que implica para la logística de una empresa el hecho de que importar un producto puede tardar hasta 4 semanas.

Imaginen que el país se encuentra prácticamente deshabitado, con una densidad poblacional de 3 personas por kilómetro cuadrado.

Imaginen que el mercado que representa su población es insignificante para el resto de las economías mundiales. Imaginen también que la economía de ese país se basa en gran medida en la explotación de minerales, gas natural, carbón y uranio. Y consideren que una gran parte de los productos que consume son de importación.

Imaginen también que la manufactura de ese país no es competitiva contra la de otros países como China o la India y que se encuentra en franca contracción.

Ahora, por otro lado, imaginen el caso de un país con una gran fuerza productiva y mano de obra barata, con un inmejorable acceso a la economía más grande del mundo y una localización geográfica fabulosa. Imaginen que ese país en uno de los principales productores de petróleo del mundo, sin mencionar su importante industria minera. Una industria automotriz importante, con plantas de ensamble automotriz en al menos 7 estados del país.

Ahora, la pregunta es: ¿Cuál de los dos posee las condiciones menos propicias y debería estar en condiciones de subdesarrollo?


El primer país en cuestión es, obviamente, Australia. A pesar de estas condiciones al parecer adversas, ha salido airoso de esta última crisis económica (sí: hubo cierre de empresas y desempleo, pero se encuentra ya en etapa de recuperación) y su moneda se encuentra igual o más fuerte respecto al dólar americano que antes de la crisis (lo cual sin embargo no es bueno para las exportaciones). El GDP per cápita es de $46,824 (el número 17 en el mundo) y el índice de desarrollo humano es de 0.97. Hay que mencionar que otras industrias muy fuertes en Australia, son la educación y los servicios financieros.

Por otro lado México…bueno. Reza el dicho que no hay que patear al caballo muerto.

Obviamente estoy simplificando de más este ejemplo, ya que existen muchas otras variables en la ecuación. Sin embargo, creo que el punto es claro: ¿Qué marca la diferencia?


Dejando a un lado el hecho de que Australia es hija del Reino Británico y la reina Elizabeth II es su soberana, la conclusión de su charro negro es que las condiciones de México deberían ser más favorables, al menos en papel. Temo que la diferencia la hace la gente. Recuerdo el chiste de que cuando Dios se encontraba creando al mundo y le tocó el turno a México, Dios le puso playas, bosques, montañas, selvas, petróleo, uranio, oro, plata, zinc, tierras fértiles de cultivo, maderas preciosas…fue entonces cuando uno de sus arcángeles tímidamente le preguntó: “Oiga, Jefe, ¿no cree que se ha excedido un poquitín? ¿No cree que está poniendo demasiados recursos en un sólo lugar y que este país va a tener una ventaja injusta respecto a sus vecinos?” A lo que Dios le contestó: “No os preocupéis, hijo mío. ¡Estoy poniendo también ahí muchos mexicanos para compensar las cosas!”

No escribo este tipo de posts para despotricar contra México. Al contrario. Ansío el día que despertemos como sociedad. No se vale ya culpar al gobierno de nuestras penurias: que si la corrupción, que si el FECAL, que si el MALO, que si Juanito es traidor, que si nos subieron los impuestos, etc. El mal gobierno que México siempre ha tenido sólo es el reflejo de su sociedad.

Y mientras tanto, si ven a mi maestra de historia me avisan para reclamarle.

lunes, noviembre 09, 2009

Que calor!


Es oficial: en Australia no existen los justos medios. Sobre todo si hablamos del clima.

Apenas hace un par de semanas yo dormía con mi pijamita de franela (con dibujos de los Cariñositos). Hoy, duermo en la tina de baño en calzones (del Hombre Araña). Lo peor de todo es que nunca hubo un periodo de transición. Pareciera como si a algún gracioso se le hubiera ocurrido encender de pronto la calefacción, elevando la temperatura de 15 a 35 grados centígrados de un día para otro y sin previo aviso. En Melbourne la gente gusta de contar el viejo y trillado chiste muy popular también en Monterrey: si no te gusta el clima, sólo tienes que esperar 5 minutos para que cambie. Irónicamente, yo siempre he dicho que el clima de Melbourne (al igual que el de Monterrey) es sumamente estable: siempre está de la chingada. O hace calor, o hace frío, o sopla viento helado, o soplan aires calientes y secos del desierto como flatulencias de satanás.

La gente por aquí asume que este clima debe de ser muy similar al de la Ciudad de México. Más de uno me hizo ese comentario hoy en la oficina. Al negar rotundamente esta falacia, un compañero auditor me dijo: “¡pero si en las películas americanas siempre sale México como un desierto, todo seco y caluroso!”. Inmediatamente pensé en Mexicali (de hecho, ahí a gente que al morir se va al infierno tiene que llevar consigo una cobija), pero me reservé a señalar el hecho, una vez más, de que el americano promedio considera todo lo que esté fuera de su ciudad de residencia como un país extranjero y que no tienen idea de cómo es el mundo más allá de sus fronteras. Nada como vivir en un país occidental para darse cuenta de la imagen que tenemos en el extranjero, cortesía de Hollywood…y de los noticieros.

En fin, mientras me derrito como la malvada bruja del oeste, pienso que lo único positivo de este clima es la moda femenina. Es la única razón que me impide decir que Sergito sufre…

jueves, octubre 29, 2009

Gold Coast

Hace un par de semanas estuvimos en Gold Coast, en Queensland. Gold Coast es para los Australianos lo que Acapulco para los chilangos. Tengo que decir que el clima era fantástico (no como el miserable clima de Melbourne) y las vistas aún más.


Estas chicas pertenecen a las Metermaids, las cuales son desde hace muchos años una atracción turística y una institución en Australia. Al parecer, su function principal es poner moneditas el parquímetro cuando te estacionas. A partir de entonces, se me ocurrió proponer que los parquímetros deben estar a 40 centímetros del suelo…


Estuvimos también en un parque ecológico. Dicen que de la vista nace el amor, así que les dejo unas fotos en lo que tengo tiempo de escribir con más calma.








Ps ¡feliz cumpleaños a mí la semana entrante! De aquí en adelante ya todo es de bajada…Sergito sufre…

jueves, octubre 22, 2009

Hay de nacos a nacos





Ya antes he mencionado que en Australia ser naco es chido. Cierto, en mi coche tengo una imagen de la virgen que reza “virgencita plis cuida mi carrazo” (cortesía de mi amigo Eduardo), una imagen de la máscara de Blue Demon en la defensa trasera y del retrovisor cuelga un llaverito con la máscara del Santo. Visto playeras con el escudo del Chapulín Colorado, Estar Guars o la máscara del Huracán Ramírez. En suma, soy totalmente naco.

Y qué.

En México nos llaman nacos, en Argentina se llaman gronchos o cumbiancheros; en Chile se llaman flaites, en Venezuela monos, en Uruguay planchas, en Perú bacancitos, en República Dominicana Chopos, en Estados Unidos se llaman rednecks.

Y en Australia se llaman bogans.

Es reconfortante saber que no estamos solos, que somos muchos y que estamos muy unidos. El Nacopower se ve y se siente en todo el mundo. Todos llevamos un Juanito por dentro, no importa raza, color o credo.

Para quien aspira a migrante, es de vital importancia reconocer a su contraparte australiana. No debería de ser difícil, pues quien por sus venas corre sangre naca (90% alcohol y 10% botana), tiene en sus genes programada la capacidad de reconocer inmediatamente a los de su propia especie en cualquier parte del mundo gracias a un complicado sistema de comunicación a base de olores corporales, chasquidos de boca y emisiones de fluidos corporales. Sin embargo, nunca está de más tener en mente los atributos más representativos del naco australiano. A saber:

- Una severa falta de gusto para vestir en ocasiones sociales. El típico atuendo bogan consiste en camisa de franela, shorts o pantalón de mezclilla roto o sucio, chanclitas tipo flip flops o thongs.

- Falta de higiene personal. Ustedes pensarán que por ser primer mundo aquí todos se lavan los dientes tres veces al día y se bañan diario, pero no es así en todos los casos. El típico corte de cabello bogan es el mullet, el cual fue popular durante los años ochentas (temo que yo usaba un corte similar en la universidad, lo cual refuerza mi estatus de naco). El cuarto de baño del bogan típicamente contiene un jabón de uso múltiple, el cual puede ser empleado lo mismo que para bañarse y lavarse aquellos rinconcitos donde nunca alumbra el sol, que para lavarse las manos, hacerse el pedicure y lavarse el cabello. La rutina del baño del bogan es estrictamente irregular; el varón puede bañarse una vez por semana, mientras que la mujer lo puede hacer dos veces por semana.

Billy Ray Cirus, el infame criminal que perpetró My Achy Breaky Heart se peina a la bogan style.


- Uso de un vocabulario distintivo, usualmente ajeno a la mayor parte de la gente de habla inglesa. Este lenguaje es conocido como boaglish, por su semejanza con el idoma inglés. Para los recién llegados a tierras australianas este detalle carece de importancia. De cualquier manera, no le van a entender ni jota a ningún australiano, aunque no sea bogan.

- Un gusto particular por cierto tipo de automóviles. En especial, por el Holden o Ford Ute. En mi humilde opinión, el Ute y el vegemite son parecidos en cierto aspecto: ambos son un gusto adquirido y hay que ser australiano para poder desarrollar algún tipo de simpatía por tan horroroso producto. El Ute no es un auto y no es una pick up. Es el tipo de vehículo que los tradies (carpinteros, plomeros, mecánicos, etc) manejan, ya que es un vehículo utilitario. Sin embargo, debido a que son 6 cilindros y de mucho poder, son también los preferidos de los bogans, que gustan de ponerles vidrios polarizados, rines dorados y estruendosos equipos de sonido. Pimp my ute, mate.


- Gustos musicales: El bogan prefiere ya sea el metal o el pub rock. AC/DC y Midnight Oil son clásicos ejemplos del género bogan.

- Empleo: el clásico bogan se encuentra puede ser a) desempleado, o b) obrero o tradie. Un trabajador bogan puede ser identificado fácilmente por su playera o chaleco amarillo fluorescente de alta visibilidad y botas con casquillo de seguridad. El bogan desempleado usualmente puede ser encontrado en el Centrelink más cercano recibiendo ayuda del gobierno (es increíble la cantidad de gente que vive del gobierno aquí), para después encaminarse a la tienda de licores más cercana y comprarse sus cartones de Victoria Bitters (cerveza) y cigarros.

Así que cuando crucen caminos con un bogan, no le den la vuelta. Por el contrario, háganle saber que no se encuentra solo en el mundo, que habemos más como él. Que tú y yo somos uno mismo.

Después dense la vuelta y sigan rápidamente su camino. No les vaya a pedir prestado.

viernes, octubre 16, 2009

Picnic

Este domingo pasado fue el esperado picnic organizado por Guillermo. Fue un gran gusto conocer a tanta gente, especialmente a Guillermo y familia. Nosotros ya estamos apuntados para el siguiente evento.

A toda la comunidad mexicana en Melbourne, les obsequio una sonora trompetilla. ¡Nos dejaron solos! No se vale. Nayeli estuvo preparando las jícamas con chile y las tortas de fideo seco toda la noche. Quedó de manifiesto mi poco poder de convocatoria (snif snif). Qué le vamos a hacer, sino seguir sufriendo. Será para la próxima...

¿¿Adivinen qué comí estos dos últimos días???

Así es: ¡¡SANDWICHES!!



¡¡John Montagu, todo es tu culpa, maldito!! ¡¡Aaaaaaarrrrghh…!!

miércoles, octubre 14, 2009

Changuich! Changuich!


Es oficial. Si vuelvo a ver otro sándwich en mi vida voy a gritar como damisela en desgracia.

Como sabrán (y si no lo saben les platico), desde hace 9 años me dedico a las auditorías de sistemas de calidad y ambientales. Este trabajo implica visitar empresas todo el tiempo; lo cual en realidad es un trabajo bastante aceptable, que puede ser considerado como una forma de turismo industrial. Conozco gente, viajo, visito lugares nuevos y aprendo cosas nuevas. La ventaja adicional de este trabajo en México era que normalmente el cliente me llevaba a comer fuera o, en el peor de los casos, al comedor de la compañía.

¡Ah, aquellas comidas en el Angus! ¡Y las cenas en el Rey del Cabrito en Monterrey, ni se diga! ¡Y un nudo se me hace en la garganta cuando recuerdo el caldo tlalpeño del Vip’s!

Ahora, en el 90% de los casos, mi dieta se basa en sándwiches. Sándwiches cortados en triangulito. Sándwiches de todos sabores. Los hay vegetarianos (con zanahoria rallada y betabel), de huevo revuelto, de jamón, de atún y de pollo. Sólo faltó el sándwich de vegemite. Sándwiches de lunes a viernes. Pareciera que el mismo proveedor de sándwiches me sigue a donde quiera que yo vaya, no importa que sea Adelaide, Sydney o Geelong.. Siempre los mismos malditos, infames, pinchurrientos sándwiches.

Y para añadir insulto al daño, los hábitos alimenticios australianos no coinciden con los del mexicano. Normalmente el australiano tiene un muy inglés tea break alrededor de las diez de la mañana, el almuerzo al mediodía y la cena hasta la noche. Su almuerzo sólo basta para medianamente dejar satisfecha a su lombriz solitaria: alguna cosa ligera que inclusive pueden deglutir mientras siguen trabajando. Matar el hambre, vamos.

El problema es que a mí esos almuerzos, lejos de matar el hambre, sólo me la dejan medio atontada por unas horas para luego regresar más encabronada que antes. La verdad es que con esa alimentación y esos horarios ya estoy al borde del patatús.

En fin, si uno es lo que come, yo soy ya 60% pan blanco, 30% jamón y 10% mayonesa.

Una vez más, Sergito sufre.

viernes, octubre 09, 2009

La cultura del hotel de paso

En esta vida, mis amigos, son los pequeños detalles los que hacen las grandes diferencias. Y creo que soy el primer bloguero en caer en cuenta de un detalle tan aparentemente insignificante pero de implicaciones sumamente trascendentales en la cultura australiana.

¿Qué acaso nadie ha notado que en Australia no hay hoteles de paso?

Esto me golpeó en el rostro como todo un choque cultural. Olvídense del shock de probar el vegemite por primera vez (la mueca de disgusto permanece en el rostro por semanas, aún cepillándose los dientes), o la traumática experiencia de buscar trabajo en Australia. La ausencia de hoteles de paso cimbró lo más profundo de mis convicciones y sacudió mi marco de creencias.

Los hoteles de paso son más que una institución en México: son la piedra angular en la que se basa la vida sexual de todo mexicano (me han platicado). Aún mas: son el fundamento de la economía de entidades enteras (Tlalpan es el mejor ejemplo), donde los hoteles de paso y los table dance viven en estrecha simbiosis, para regocijo de chicos y grandes. Y ni hablar de la derrama económica producto de la venta de videos porno grabados clandestinamente en estos hoteles, en los cuales los actores presuntamente son grabados a escondidas.

Pero las bendiciones de los hoteles de paso no se limitan al aspecto económico. ¿Qué mejor manera de celebrar el 14 de febrero que una romántica velada chapoteando en un jacuzzi de dudosa higiene? ¿Y qué mejor forma de festejar a las secretarias en su día que pasarla a tomar dictado en algún hotel de paso rumbo a Cuernavaca? ¿Y de qué otra manera se le pueden poner dignamente los cuernos a la otra media naranja, sino rodeado de espejos?

La industria hotelera de paso ha llegado a alcanzar niveles de sofisticación inesperados en México (me cuentan mis amigos), y siempre habrá uno a la altura de nuestras capacidades económicas y más oscuras perversiones.

Entonces, ¿por qué en Australia no existen los hoteles de paso?

La pregunta, por intrascendente que parezca, tiene una respuesta por demás interesante, aunque obvia.

Porque simplemente no los necesitan.

En Australia, se espera que al cumplir cierta edad, los jóvenes dejen de vivir con sus padres y se independicen. Normalmente se espera que a los 20 años una persona ya sea independiente y viva sola. Esto implica, evidentemente, que desde jóvenes los australianos ya tienen su propio lugar para dar rienda suelta a sus placeres carnales. Los padres australianos no sólo esperan que sus hijos se independicen a cierta edad. Inclusive lo alientan.

Esto, a diferencia de lo que ocurre en México. Por razones culturales y económicas, es normal vivir con los padres indefinidamente. Inclusive, es común seguir viviendo con ellos aún después de casarse. Cuando he comentado aquí que yo me salí de casa de mis padres a la núbil edad de 32 años, recibo miradas de desaprobación y creo que no me bajan de parásito y looser.

Esta pequeña particularidad de los australianos implica que los jóvenes a los 20 años ya viven solos, aprenden a cocinar, se ganan su propio dinero y tienen sexo en sus propias casas. En una sociedad así, los hoteles de paso se vuelven innecesarios.

¡Ah! Y no hay Día de la Secretaria.

Así, los hoteles de paso florecen en una sociedad como la mexicana en la que, por diversos y complicados factores, el sexo extramarital se lleva a cabo entre letreros de neón, espejos en el techo y jabones chiquitos (he leído).

martes, octubre 06, 2009

Happy Halloween, by the way...

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Aterciopelados en Australia

Ustedes perdonarán la ausencia, pero últimamente me tienen desquitando hasta el último centavo de mi salario. Aunque para ser francos en estas dos semanas no ha ocurrido nada fuera de lo normal en mi vida que merezca una crónica en este espacio. Pensé en resumir las aventuras de Juanito, que de un tiempo a acá se ha vuelto mi ídolo (¡Todos somos Juanito!). Hasta estoy pensando en poner esta foto en mi faisbuc.
También tengo pensado en escribir un poco sobre los aborígenes australianos y también de cómo es el entorno laboral por aquí. Sin embargo, he de admitir que me domina la hueva consetudinaria y regreso sumamente atarantado a casa después de una larga jornada laboral. Así que mientras junto fuerzas para otra inspirada sesión de diarrea cerebral en un par de dias, les comento que este fin de semana que acaba de pasar fue el concierto de Los Aterciopelados en el Arts Centre, como cierre de un festival cultural colombiano. La verdad es que nunca fui muy fan, pero Andrea (la cantante) tiene una gran voz y mucho carisma.

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Tuvimos la oportunidad de asistir al concierto con una verdadera fan from hell. Asumo que al día de hoy no se recupera de tanto brinco y grito que pegó durante el concierto…

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Por favor aguantenme con las carnitas un par de dias. Y gracias por los comentarios que me han enviado. Por un momento pensé que todos eran de mi mamá que se cambiaba el nombre para disimular…

jueves, septiembre 24, 2009

Sobreviviendo a las fiestas patrias


Cosa rara, nuestra agenda de la semana pasada estuvo llena de pachangas. El viernes asistimos a la fiesta mexicana que organizó Mexvic. Sólo para variar un poco, decidí llevar a mi nueva amiga Holga (mi cámara de juguete) y experimentar un poco con ella durante el evento. Buenas, buenas fotos así lo que se dice qué bruto, qué buenas fotos, no son (podría decir, sin embargo, que son “artísticas”), pero es bastante divertido usar esta cámara. Sobre todo cuando me doy cuenta de la cara de aymomanchesquechingaoseseso cuando la gente me ve con ella en la mano.

En fin, hubo un poco de todo. Desde baile folklórico hasta honores a la bandera. Nayeli pudo recordar sus viejos tiempos como abanderada de la escolta.

Felicidades a Pedro y al resto de los organizadores del evento. Los chiles en nogada lograron arrancarme una lagrimita fugaz. Tan sabroso estuvo todo, que desde entonces no me lavo los dientes para conservar el sabor de la nogada en la boca. Nayeli ya me mandó a dormir a la tina.



Por cierto que lo que hizo la noche fue el mariachi conformado por un chileno, un salvadoreño y ¡dos australianos!. Me cae que en estas circunstancias hay que agarrarse de lo que sea…



Una disculpa por haberme retrasado en la entrega del siguiente post (trato de hacerlo semanalmente), pero ahora sí me tienen desquitando cada dólar que gano y durante las próximas semanas voy a estar más ocupado que un político en año de Hidalgo, así que ténganme un poco de paciencia mientras encuentro tiempo para escribir con más calma. No desesperen.

lunes, septiembre 14, 2009

Yo no soy patriota


Ahora que las fiestas patrias están a la vuelta de la esquina y tú, estimado lector, estás abasteciéndote de tlapehue y chuchulucos (alcohol y botana) y sacando del clóset tu disfraz de mexicano que sólo usas una vez al año (zarape veteado, playera de la selección nacional, sombrero de charro y paliacate de Morelos), quisiera preguntarte: exactamente, ¿qué festejamos, mi buen?

Digo, en medio de crisis económicas, aumento de impuestos, narcotráfico, crimen organizado (el de los narcos), crimen desorganizado (el de los políticos), inundaciones, Juanitos y Josmares (ni siquiera podemos hacernos de un terrorista decente), me es difícil pensar en un motivo para festejar. Sí, ya sé que alguien por ahí estará pensando que esa es precisamente una de las grandes virtudes del pueblo mexicano: poner buena cara ante la adversidad. Yo personalmente siempre pensé que la esquizofrenia estaba catalogada como una enfermedad, no como una virtud. Poner buena cara ante la adversidad sólo sería encomiable si además de ello nos pusiéramos a trabajar para resolver los problemas, asumiendo nuestras responsabilidades. Pero no: solemos culpar al gobierno, a los gringos, a los españoles, a Calderón, al Peje o a quien se deje o apendeje.

Así que permítame insistir: ¿Qué estamos festejando?

Hace ya varias semanas recibí uno de esos inevitables correos cadena con una presentación de PowerPoint (obligatoriamente el archivo debe ser superior a los 35 megas para lograr en mí un ataque de apoplejía) invitándome a mejorar como mexicano. La presentación describía una serie de valores los cuales el mexicano debería desarrollar: entre otras cosas, no somos puntuales, no trabajamos en equipo, nos resistimos al cambio, somos desidiosos, desordenados, inconstantes, irresponsables, poco educados, deshonestos, pasivos, irrespetuosos, envidiosos y faltos de autoestima. La presentación pasaba después exaltar aquellas virtudes que el mexicano posee y que no debería perder: alegres, serviciales, ingeniosos, creativos y patriotas. En este último punto, la presentación aseguraba que éramos patriotas ya que festejábamos “por todo lo alto” nuestras fiestas patrias. Y eso era cosa buena.

A mi mente llegaron tres cosas al ver esta presentación:


1) Realmente necesito comprar un antivirus con antispam que me evite recibir este tipo de correos.
2) Así como me la ponen, la balanza está terriblemente cargada hacia el lado oscuro de la fuerza. No veo cómo el ser alegre e ingenioso nos pueda sacar del agujero.
3) Podemos ser huevones, tranzas, desmadrosos y apocados; pero mientras nos pongamos hasta las chanclas, gritemos duro y nos gastemos hasta el último peso en estas fiestas, seremos honrosamente patriotas.

Por lo tanto, me apuro a bajarme del barco y decir: yo no soy patriota.

Sería como decir que por definición quien festeja a su mamá el 10 de mayo es buen hijo. Si le compra flores, la lleva al Vip’s más cercano y le compra una lavadora ultrasónica (¿qué madre en su sano juicio no moriría por unos grilletes de alta tecnología?), será un hijo modelo. No importa que la ignore y menosprecie el resto del año.

La comparación es digna de un libro de texto gratuito de primaria, pero tiene cierta verdad: la patria es como la madre (sin albur): se le honra todo el año. Y ciertamente no la honramos evadiendo impuestos, dando mordidas y estacionándonos en lugares reservados para minusválidos.

Si la definición de patriota es “amar a la patria”, entendemos que el que ama busca hacer el bien al objeto de su amor. No busca dañarlo. No busca desprestigiarlo. Evidentemente, bajo esta definición ser patriota implica un gran esfuerzo, sobre todo en un país donde es realmente heroico (y terriblemente impráctico) mantenerse fuera de la corrupción sistematizada que impera.

Ahora, ¿cómo los mexicanos que viven en el extranjero pueden ser patriotas? Yo podría darles una idea o dos.

Por ejemplo, me consta, para mi gran sufrimiento (Sergito sufre) que cuando un australiano piensa en México, le vienen a la cabeza varias imágenes:

-La cerveza Corona
-Corrupción
-Inseguridad
-Narcotráfico
-La cerveza Corona

Oséase, que no ser por la Corona no dábamos una. Creo que es nuestro deber como mexicanos mostrar una imagen impecable donde quiera que estemos para cambiar esa percepción que se tiene de nosotros. Debemos mostrar que somos puntuales, que trabajamos en equipo, que somos generosos, educados, honestos y trabajadores. Esconder dentro de lo más profundo de nuestro ser a ese Juanito todos que llevamos dentro y no dejarlo salir jamás, ni para que vaya al baño. Eso sería una forma de ser patriotas. De buscar el bien de la patria. Como en el post anterior, hablemos mal de México, pero que sean nuestros actos los que hablen bien de él.

He sabido de mexicanos aquí que manejan sin licencia, o que para obtener la licencia de manejo australiana presentaron una licencia mexicana falsificada. Esa misma gente que migró buscando un mejor futuro para sus hijos. Esa misma gente que decía no tolerar más la situación en México. Pareciera a veces que el mexicano está condicionado genéticamente a la transa.

Así que, estimado lector, el grito de “¡viva México!” se debe llevar en el corazón todos los días del año. Lo demás son puras pendejadas. Perdonen mi francés.

Así que, creo que no le escuché bien, mi estimado lector, lectora: ¿qué festejamos, pues?